Habilidades de un community manager

Las principales aptitudes que debe tener todo community manager

A menudo, la mayoría de la gente puede pensar –de manera equivocada- que un community manager solamente  se dedica a publicar entradas en los perfiles de las distintas redes sociales y contestar mensajes y comentarios. Nada más lejos de la realidad, aparte de estas tareas, la figura del community es la responsable de gestionar una comunidad entera en torno a un cliente. Para ello hay que monitorizar los contenidos y el entorno, saber de qué se habla, integrar en ello a la empresa, trasladar los deseos del cliente a la compañía y, por supuesto, representar a la institución de la mejor manera. Para ello, el profesional debe poseer una serie de cualidades.

 

Relativas al talento

  • Creativo: La labor de actualizar constantemente los contenidos en los distintos medios sociales requiere una cierta habilidad para que estas publicaciones mantengan una renovación en forma y fondo.
  • Multidisciplinar: Dependiendo para quién trabaje, debe guardar una polivalencia en cuanto a conocimientos. Tendrá que estar enterado del sector en el que compiten sus clientes.
  • Metódico: Se debe a una organización empresarial para la que trabaja. Adecuará su timing y sus disciplinas diarias a las exigencias de la compañía.

 

Relativas a la personalidad

  • Optimista: Como figura de representación de la institución, debe desprender energía positiva para promover el consumo del producto o servicio que personifica.
  • Empático: Tratará con personas muy distintas entre sí. Públicos opuestos en ocasiones. Un buen community manager tendrá que ponerse en el lugar de todos y cada uno de ellos.
  • Joven: La edad no es importante, pero la mentalidad sí. Ha de estar atento a las nuevas tendencias y empaparse de los nuevos lenguajes que se dan en la sociedad.
  • Geek: Un community manager no solo tendrá que estar familiarizado con las últimas tecnologías, sino que también es conveniente que las implante en su trabajo.

 

En la práctica, gestionar una comunidad significa dominar el universo de la firma que representas. Para ello, un community manager competente, aparte de dominar las herramientas sociales con las que trabaja, mantendrá la obligación de encaminar los objetivos de esta empresa a su forma de comunicarse con los clientes. Finalmente, en un mundo en el que las redes sociales son el aspecto a exhibir de nuestra empresa, un buen gestor de comunidad deberá ser el mejor vendedor, periodista y publicista sin que puedan notarse ninguna de estas tres actividades.